Los héroes que nunca salen en la foto
Hay una cosa curiosa en el mundo de la gastronomía.
Cuando un plato está buenísimo, casi siempre escuchamos lo mismo:
«¡Mis felicitaciones al cocinero!»
Y oye, se agradece.
Muchísimo.
Pero después de muchos años trabajando entre fogones, hay algo que tengo bastante claro:
El cocinero no trabaja solo.
Y, desde luego, no hace milagros.
Aunque algunos lunes por la mañana se lo pidamos. 😂
Una cocina es mucho más que una cazuela
Cuando pensamos en una cocina profesional, imaginamos cocineros con chaquetillas blancas, grandes ollas, cuchillos afilados y platos deliciosos.
Pero esa es solamente una parte de la historia.
En La Grosella, cada jornada comienza con un pequeño ejército de personas que tienen una misión común: conseguir que cientos de clientes puedan disfrutar de su comida.
Y cada una tiene un papel fundamental.
Porque, aunque parezca mentira, un menú puede estar perfectamente cocinado y no llegar nunca a su destino si falla todo lo demás.
Los primeros en entrar en la cocina… sin pisarla
Hay un trabajo que comienza incluso antes de que nuestros cocineros enciendan los fogones.
Y lo curioso es que parte de ese trabajo se hace delante de una pantalla.
Hablamos de nuestra página web.
Cada día hay que preparar la carta del día siguiente, incorporar todos los platos, revisar las opciones disponibles y ajustar correctamente las cantidades y el stock.
Porque detrás de ese sencillo botón que dice «Añadir al carrito» hay mucho más trabajo del que parece.
Hay que asegurarse de que cada plato esté disponible cuando corresponde, que las cantidades sean correctas y que nadie pueda comprar algo que ya no podemos preparar.
Y después está nuestro informático.
Ese héroe silencioso al que nadie felicita cuando todo funciona, pero del que todos nos acordamos cuando algo deja de funcionar. 😂
Su misión es conseguir que nuestra web esté siempre a pleno rendimiento.
Que puedan entrar 10, 30 u 80 personas a comprar al mismo tiempo sin que la página se venga abajo.
Que los pedidos se procesen correctamente.
Que las pasarelas de pago funcionen.
Que cada empresa tenga operativa su propia subweb personalizada, con sus condiciones y particularidades.
Y que todas esas páginas exclusivas que hemos preparado para nuestros clientes corporativos estén disponibles y funcionando como deben.
Porque cuando alguien entra en La Grosella para elegir su comida, lo último que quiere encontrarse es una página que no carga.
Y cuando una web funciona bien, casi nadie se pregunta quién está detrás.
Pero nosotros sí lo sabemos.
Porque, aunque no lleven chaquetilla blanca ni tengan una cazuela delante, ellos también forman parte de nuestra cocina.
Los que hacen posible lo imposible
Están quienes reciben las mercancías, revisan los productos y preparan los ingredientes.
Quienes limpian, pelan, cortan y dejan todo listo para que las cazuelas empiecen a funcionar.
Están los cocineros, naturalmente.
Los que vigilan las cocciones, prueban las salsas y se aseguran de que cada elaboración tenga el sabor que buscamos.
Pero después llegan otros protagonistas.
El equipo de pesado y termosellado.
Esas personas que preparan las raciones, comprueban las cantidades y cierran cuidadosamente nuestros envases individuales compostables.
Un trabajo que exige concentración, precisión y bastante más paciencia de la que parece.
Después aparece el equipo de embolsado.
Y aquí la cosa se pone interesante.
Porque una cosa es cocinar cientos de menús y otra muy distinta conseguir que cada cliente reciba exactamente lo que ha pedido.
Un primero.
Un segundo.
Su guarnición.
El postre.
El pan.
Y todo dentro de la bolsa correcta.
Parece sencillo.
Hasta que tienes delante cientos de combinaciones diferentes. 😅
La última frontera: expedición y reparto
Cuando las bolsas están preparadas, todavía queda mucho trabajo.
El equipo de expedición organiza los pedidos, comprueba las entregas y prepara las rutas por zonas.
Y después llegan nuestros repartidores.
Esos compañeros que se enfrentan cada día a una de las pruebas más difíciles de la gastronomía madrileña:
El tráfico.
Porque puedes controlar la temperatura de un horno.
Puedes controlar el tiempo de cocción de un arroz.
Pero controlar un atasco en Madrid…
Eso todavía no lo hemos conseguido. 😂
Y, sin embargo, ahí están.
Organizando las entregas, recorriendo kilómetros y procurando que cada menú llegue correctamente a su destino.
Hay un trabajo que casi nadie recuerda
Y es el de quienes mantienen todo limpio, ordenado y preparado para volver a empezar.
Porque una cocina profesional no puede funcionar sin limpieza.
Sin organización.
Sin personas que, cuando los demás terminan una tarea, ya están preparando el espacio para la siguiente.
No suelen aparecer en las fotografías.
No reciben felicitaciones por una salsa extraordinaria.
Pero sin ellas, sencillamente, no habría servicio.
El verdadero ingrediente secreto
A veces me preguntan cómo conseguimos preparar tantos menús cada día.
Podría hablar de maquinaria.
De planificación.
De recetas.
De procedimientos.
Y todo eso es importante.
Pero la respuesta que más me gusta es otra.
Porque somos un equipo.
Un equipo de personas diferentes, con responsabilidades distintas, que necesitan trabajar coordinadas para conseguir un mismo resultado.
Y sí, a veces hay prisas.
A veces surgen problemas.
Y algún día todos tenemos ganas de mandar una cazuela a tomar viento. 😂
Pero al final, cuando los vehículos salen a repartir y la cocina empieza a recuperar la calma, hay una satisfacción que compartimos todos.
La de saber que hemos sacado adelante otra jornada.
Por eso, la próxima vez que alguien nos diga:
«¡Mis felicitaciones al cocinero!»
Sonreiremos.
Daremos las gracias.
Y pensaremos en todas esas personas que han hecho posible que ese plato llegue a la mesa.
Porque detrás de cada menú de La Grosella no hay solamente un cocinero.
Hay personas que preparan la web, que mantienen la tecnología funcionando, que compran, cocinan, pesan, termosellan, embolsan, comprueban, limpian, organizan y reparten.
Hay todo un equipo que merece salir en la foto.
Y este capítulo es para todos ellos.
Nos vemos el mes que viene entre fogones.
— El Chef de La Grosella 👨🏻🍳
Capítulo 5 · El Cuaderno del Chef





