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En numerosas ocasiones puede resultar una tarea difícil. Incluso los más expertos pueden dudar en su elección. El vino no solo es un acompañante imprescindible en citas gastronómicas, también nos ayuda a convertir nuestros platos en grandes protagonistas. En La Grosella Catering te explicamos cómo elegir el vino perfecto para cocinar en cada ocasión.

 

El complemento perfecto

 

Lo socorrido es acudir a lo de siempre: un chorrito de vino Oporto o de Jerez. Y aunque es cierto que no necesitamos un gran reserva para regar nuestros guisos, lo más adecuado es buscar el vino que mejor complemente nuestra receta. Estos dos consejos son fundamentales para la elección y el cocinado:

 

  • Nunca cocines con un vino que no beberías en una copa. Es la forma más sencilla de asegurarte el éxito. Cuidado con usar vinos que lleven mucho tiempo abiertos, pueden arruinarte el plato.

 

  • Ni mucho, ni poco. Si sigues la receta estrictamente, disfrutarás del toque que aporta el vino a una buena salsa. El exceso de cantidad es el peor resultado. Es preferible quedarse corto. También es importante dejar que el vino actúe durante un tiempo determinado, así se evaporará el alcohol y los sabores quedarán mejor integrados

 

Es habitual encontrarse en las recetas la siguiente indicación: “añadir media taza de vino”, pero no desvelan más detalles acerca del producto que tenemos que utilizar.

 

Lista definitiva para triunfar con nuestras salsas

 

Guisos de carnes: El más adecuado es un tinto joven. Sus aromas y sabores afrutados aportarán un sabor delicioso a la salsa. Su beneficio también lo encontramos en el precio: es más barato que un crianza o reserva.

 

Guisos de Pescados o mariscos: En estos casos debemos utilizar los vinos blancos. Su aporte de acidez aporta mucho sabor a estos guisos. Si el resultado que buscamos es una salsa especiada y potente, nos interesa utilizar un vino afrutado y aromático como el Albariño. Sin embargo, los secos como una manzanilla, un fino o un amontillado, darán un toque más liviano.

 

Carnes asadas: Para conseguir un contraste de dulce y salado, la mejor opción son los vinos tintos dulces, como por ejemplo, el Oporto o el Marsala. Con esta técnica potenciarás el sabor de la carne.

 

Salsas dulces: Este puesto está ocupado por los vinos blancos dulces. Y no se trata de un ingrediente más, en este caso son el principal de la receta. Se suelen usar para cocinar foie y carnes de caza mayor. Combina a la perfección con las pechugas de pollo.

 

Legumbres: Sí, a los platos preferidos por nuestras abuelas también les podemos añadir un vino tinto joven y fresco.  Y aunque ellas nunca te lo revelarán, este era el secreto de sus lentejas.

 

Ya sabes cómo elegir el vino perfecto para cocinar. En La Grosella Catering te animamos a preparar tus platos y que nos cuentes los resultados.

 

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